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Pediatra

Todo lo que los padres deben saber sobre el papel del pediatra en la salud de los niños

Cuando un bebé llega al mundo, una de las primeras decisiones importantes que deben tomar los padres es elegir a un pediatra. Este especialista se convierte en un acompañante clave para el bienestar físico, emocional y social del niño desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. Su función no se limita únicamente a revisar que el crecimiento sea adecuado, sino también a guiar a las familias en temas de alimentación, prevención de enfermedades, vacunas, desarrollo psicológico y hábitos de vida saludable.

En una etapa en la que cada detalle puede generar dudas o preocupaciones, el pediatra es una figura de confianza que aporta conocimiento, seguridad y respaldo científico. Sin embargo, muchas veces no se comprende en su totalidad el alcance de su labor ni la relevancia que tiene mantener un contacto regular con él.

¿Qué es un pediatra y cuál es su función?

El pediatra es un médico especializado en la salud integral de los niños, abarcando desde el nacimiento hasta los 18 años aproximadamente. Su enfoque no solo se centra en diagnosticar y tratar enfermedades, sino en prevenirlas. Además, evalúa el crecimiento físico, el desarrollo psicomotor, la adaptación emocional y la integración social del menor.

Su campo de acción es muy amplio. Atiende desde problemas comunes como resfriados, fiebre o alergias, hasta situaciones más complejas relacionadas con enfermedades crónicas, trastornos del desarrollo, obesidad infantil o alteraciones de conducta. También es el encargado de llevar un control riguroso del esquema de vacunación, herramienta esencial para evitar enfermedades graves.

Un aspecto esencial es que el pediatra trabaja en estrecha colaboración con la familia. Escucha las preocupaciones de los padres, aclara mitos frecuentes y ofrece recomendaciones prácticas para la crianza. Esta cercanía lo convierte en un aliado fundamental en la toma de decisiones sobre la salud del niño.

La importancia del pediatra en los primeros años de vida

Durante los primeros años, el organismo de un niño atraviesa cambios rápidos y significativos. En este periodo, las consultas pediátricas frecuentes permiten llevar un control detallado de su crecimiento y desarrollo. Cada visita es una oportunidad para detectar a tiempo posibles anomalías y corregirlas antes de que se conviertan en un problema mayor.

Por ejemplo, en los controles periódicos se mide el peso, la talla y el perímetro cefálico, comparándolos con tablas de referencia internacional. También se revisan reflejos, habilidades motoras, coordinación y lenguaje. Todo esto asegura que el pequeño vaya alcanzando los hitos esperados de acuerdo a su edad.

Las visitas al pediatra en esta etapa también son vitales para orientar a los padres sobre lactancia, alimentación complementaria, sueño, higiene y prevención de accidentes en el hogar. Incluso, muchas dudas que parecen pequeñas, como cuánto tiempo debe dormir un bebé o qué hacer ante un llanto prolongado, encuentran respuesta en estas consultas.

Pediatras y prevención de enfermedades

La medicina pediátrica tiene una fuerte base preventiva. Los pediatras hacen hincapié en la importancia de la vacunación, el seguimiento del peso y la nutrición adecuada para evitar enfermedades como la anemia, la obesidad o la desnutrición. Asimismo, orientan sobre hábitos saludables como la actividad física, el descanso, la higiene bucal y la limitación del tiempo frente a pantallas.

La prevención también incluye la detección precoz de problemas de visión, audición o desarrollo cognitivo. Identificar a tiempo estas dificultades puede marcar la diferencia en el rendimiento escolar y en la calidad de vida del niño a largo plazo.

Además, el pediatra educa a los padres sobre señales de alarma que no deben pasar desapercibidas, como fiebre persistente, dificultad para respirar, vómitos continuos o pérdida de peso inexplicable. Gracias a su experiencia, logra distinguir cuándo una situación requiere observación en casa y cuándo es necesario acudir a urgencias.

La relación de confianza entre pediatra, niño y familia

Un factor que diferencia la pediatría de otras especialidades médicas es el vínculo cercano que se establece. El niño debe sentirse cómodo durante las revisiones, y los padres necesitan la seguridad de que sus dudas serán escuchadas sin juicio. Esta confianza mutua fomenta que las consultas sean más efectivas, ya que se genera un espacio de comunicación abierto.

Los pediatras, además de sus conocimientos médicos, desarrollan habilidades en el trato con los más pequeños: saben cómo tranquilizarlos, utilizan un lenguaje adecuado a la edad y recurren a estrategias lúdicas para disminuir el miedo a la consulta. Con los adolescentes, en cambio, el enfoque se orienta hacia la confidencialidad y el respeto a su autonomía, lo que permite abordar temas sensibles como sexualidad, adicciones o salud mental.

¿Cuándo llevar al niño al pediatra?

Uno de los interrogantes más comunes de los padres es cada cuánto deben acudir al pediatra y en qué situaciones es realmente necesario. Existen dos tipos de visitas: las programadas de control y las consultas por enfermedad o síntomas específicos.

Las consultas de control suelen ser más frecuentes durante los primeros años de vida. Se recomienda acudir en la primera semana después del nacimiento, luego al mes, a los dos meses y continuar con revisiones periódicas según el calendario establecido por cada país o región. Estos encuentros permiten asegurar que el desarrollo del niño se mantiene dentro de los parámetros esperados y que recibe las vacunas correspondientes en el momento adecuado.

En cuanto a las consultas no programadas, es importante acudir al pediatra cuando se presentan síntomas como fiebre persistente, dificultad para respirar, vómitos continuos, diarrea intensa, erupciones en la piel, convulsiones, rechazo de los alimentos o cambios notorios en el comportamiento. También es recomendable pedir cita si los padres perciben que el niño no está alcanzando los hitos del desarrollo propios de su edad, como sentarse, caminar o hablar.

¿Cómo elegir el/la pediatra adecuado/a?

La elección de un pediatra es una decisión trascendental para los padres, pues de ello depende la confianza que tendrán en el profesional y la continuidad de la atención médica del niño. Algunos aspectos que pueden orientar la elección son:

  • Formación y experiencia: verificar que el médico tenga especialidad en pediatría y, de ser posible, experiencia en áreas de interés particular, como neonatología o desarrollo infantil.
  • Cercanía geográfica: contar con un consultorio accesible es clave en casos de urgencia o cuando se requieren visitas frecuentes.
  • Disponibilidad: algunos pediatras ofrecen atención fuera de horario laboral o cuentan con equipos de respaldo que aseguran una respuesta oportuna.
  • Conexión con la familia: más allá de lo técnico, es importante que los padres se sientan escuchados y comprendidos, y que el niño se sienta cómodo durante las revisiones.

Tomarse el tiempo para entrevistar al pediatra antes de elegirlo puede ser de gran ayuda. Preguntar sobre su estilo de trabajo, su enfoque en la prevención, la forma de resolver dudas y la disponibilidad para atender emergencias puede marcar la diferencia en la relación a largo plazo.

Especialidades dentro de la pediatría

Aunque el pediatra general es quien acompaña al niño en la mayoría de las etapas, existen subespecialidades que cubren necesidades más específicas. Entre ellas se encuentran:

  • Neonatología: dedicada a los recién nacidos, especialmente a los prematuros o aquellos con complicaciones al nacer.
  • Pediatría del desarrollo y conducta: se centra en detectar y tratar trastornos del desarrollo, dificultades de aprendizaje, autismo y problemas de comportamiento.
  • Cardiología pediátrica: aborda las enfermedades del corazón en niños, desde malformaciones congénitas hasta arritmias.
  • Endocrinología pediátrica: trata desórdenes hormonales, como problemas de crecimiento, tiroides o diabetes infantil.
  • Gastroenterología pediátrica: especializada en el sistema digestivo, alergias alimentarias, intolerancias y enfermedades como la celiaquía.

Conocer estas áreas es importante porque en algunos casos el pediatra general puede derivar al niño a un especialista para obtener un diagnóstico más preciso y un tratamiento adecuado.

El pediatra en la adolescencia

La labor del pediatra no termina cuando el niño deja de ser pequeño. Durante la adolescencia, este médico sigue siendo una figura clave para abordar cambios físicos, emocionales y sociales.

En esta etapa se presentan inquietudes relacionadas con la pubertad, la alimentación, la autoestima, la sexualidad, el consumo de sustancias y la salud mental. Los adolescentes suelen tener muchas dudas que no siempre comparten con sus padres, por lo que el pediatra se convierte en un interlocutor de confianza.

Las consultas en la adolescencia permiten trabajar en temas de prevención de enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, adicciones y trastornos emocionales como la depresión o la ansiedad. También se refuerza la importancia de mantener hábitos de vida saludables, como el ejercicio regular y la alimentación balanceada.

Un punto esencial es que, a diferencia de las consultas de la infancia, los adolescentes pueden necesitar espacios de conversación privada con el pediatra. Esto fortalece la confidencialidad y les da seguridad para hablar con libertad.

La visita pediátrica como oportunidad educativa

Cada encuentro con el pediatra no solo cumple una función clínica, sino también educativa. El médico aprovecha la cita para ofrecer consejos prácticos que impactan en la vida diaria de la familia. Desde cómo introducir nuevos alimentos hasta la manera correcta de colocar el cinturón de seguridad en el automóvil, la orientación es continua.

Los pediatras también guían a los padres en aspectos emocionales: cómo manejar las rabietas, cómo establecer rutinas de sueño o cómo fomentar una comunicación saludable con los adolescentes. Todo esto contribuye a crear un entorno familiar que favorezca el desarrollo integral del niño.

De esta forma, la visita al pediatra trasciende la simple revisión médica y se convierte en un momento de aprendizaje compartido, en el que tanto padres como hijos obtienen herramientas para enfrentar las diferentes etapas de la infancia y la adolescencia.

El pediatra como aliado en la salud emocional

Aunque muchas veces se asocia al pediatra únicamente con el aspecto físico de la salud, su papel también abarca el bienestar emocional. Los niños y adolescentes pueden atravesar situaciones de estrés, ansiedad, celos entre hermanos, dificultades escolares o problemas de socialización. El pediatra, gracias a su formación, puede detectar señales tempranas de estos conflictos y orientar a los padres hacia estrategias adecuadas o derivar a un psicólogo infantil si es necesario.

La salud emocional es un pilar para el desarrollo integral. Por ello, cada consulta es una oportunidad para hablar de rutinas familiares, relaciones interpersonales y hábitos que favorezcan un equilibrio mental. Los pediatras suelen enfatizar la importancia de establecer vínculos afectivos seguros, dedicar tiempo de calidad a los hijos y fomentar espacios de diálogo abierto dentro del hogar.

Preparación para la visita al pediatra

Acudir a una consulta pediátrica puede ser una experiencia más provechosa cuando los padres se preparan con antelación. Algunas recomendaciones incluyen llevar un registro del peso y la talla, anotar las dudas más importantes y, en caso de bebés, llevar la cartilla de vacunación al día.

En los niños pequeños, también es útil llevar un objeto que les brinde seguridad, como un juguete o una manta. Esto ayuda a reducir la ansiedad que puede generar el entorno médico. En el caso de los adolescentes, se recomienda respetar su privacidad y animarlos a expresar sus inquietudes directamente al pediatra.

La preparación no solo facilita la labor del médico, sino que también permite que la familia aproveche al máximo el tiempo de consulta y obtenga información relevante para el cuidado cotidiano.

El seguimiento del crecimiento y desarrollo

Uno de los aspectos más importantes de la pediatría es el control del crecimiento y desarrollo del niño. Durante las consultas, el pediatra mide la talla, el peso y el perímetro cefálico en los primeros años, y los compara con tablas de referencia para evaluar si el avance es adecuado.

Además, examina hitos como el control de la cabeza, la capacidad para sentarse, gatear, caminar o hablar. Detectar retrasos en estas áreas de forma temprana permite implementar terapias o estrategias de apoyo que faciliten el desarrollo normal.

En la etapa escolar, el pediatra también se enfoca en la visión, la audición y el rendimiento académico, ya que cualquier dificultad en estas áreas puede impactar en el aprendizaje y la socialización.

Prevención de accidentes y seguridad infantil

Los accidentes son una de las principales causas de consultas pediátricas y, en muchos casos, pueden prevenirse. El pediatra ofrece recomendaciones específicas según la edad del niño.

En los primeros años, orienta sobre la importancia de evitar objetos pequeños que puedan provocar atragantamiento, el uso correcto de sillas para el auto, la seguridad en la cuna y la supervisión constante durante el baño. A medida que los niños crecen, la orientación se centra en el uso de cascos y protecciones para deportes, la seguridad en la bicicleta, las normas viales y la prevención de caídas en el hogar.

Incluso en la adolescencia, el pediatra cumple un papel preventivo, abordando temas como el consumo de alcohol, la conducción segura y la prevención de conductas de riesgo.

Nutrición y hábitos de vida saludable

La alimentación es otro pilar fundamental que el pediatra supervisa de manera constante. Desde el inicio, orienta sobre la lactancia materna exclusiva y el momento adecuado para introducir la alimentación complementaria. A lo largo del crecimiento, guía a los padres sobre la cantidad y calidad de los alimentos, adaptando la dieta a las necesidades de cada etapa.

Los pediatras advierten sobre los riesgos de una dieta alta en azúcares, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados, ya que estos aumentan la probabilidad de obesidad, diabetes y otras enfermedades a futuro. También promueven el consumo de frutas, verduras, cereales integrales y proteínas de buena calidad.

En paralelo, resaltan la importancia de la actividad física, el juego al aire libre y la reducción del tiempo frente a pantallas. Estos hábitos no solo favorecen la salud física, sino que también fortalecen el desarrollo emocional y social del niño.

Consejos para aprovechar cada consulta

Muchas familias llegan al pediatra con dudas que olvidan plantear durante la cita. Una estrategia útil es elaborar una lista previa con las preguntas más relevantes, como:

  • ¿Mi hijo está creciendo dentro de los parámetros esperados?
  • ¿Qué vacunas le corresponden en esta etapa?
  • ¿Qué alimentación es la más adecuada para su edad?
  • ¿Qué señales debo observar en su comportamiento o desarrollo?
  • ¿Cómo puedo mejorar sus hábitos de sueño o su rutina diaria?

Hacer estas preguntas garantiza que la consulta sea productiva y que los padres salgan con herramientas claras para aplicar en casa.

El pediatra como acompañante en cada etapa

El pediatra es más que un médico: es un aliado en la crianza, un consejero para los padres y un referente de confianza para los niños. Su labor va desde la prevención de enfermedades hasta la orientación en temas de desarrollo, nutrición, seguridad y bienestar emocional.

Cada visita representa una oportunidad para fortalecer la salud presente y futura del niño. Por eso, mantener un contacto regular con el pediatra es una inversión en calidad de vida y un paso fundamental en la construcción de una infancia plena y saludable.



Fuentes:

  1. https://kidshealth.org/es/parents/hcp-pediatrician.html  
  2. https://www.ama-assn.org/public-health/population-health/top-health-tips-pediatricians-want-parents-know 
  3. https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/teen/Paginas/one-on-one-time-with-the-pediatrician.aspx 
  4. https://www.healthychildren.org/Spanish/healthy-living/emotional-wellness/Paginas/how-to-prepare-for-a-visit-with-a-developmental-and-behavioral-pediatrician.aspx 
  5. https://kidshealth.org/es/parents/checkup-7yrs.htm 
  6. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1695403311003791 
  7. https://www.healthychildren.org/Spanish/family-life/health-management/Paginas/how-to-choose-a-pediatrician.aspx
  8. https://kidshealth.org/es/parents/find-ped.html 
  9. https://www.unicef.org/venezuela/historias/%C2%BFcu%C3%A1ndo-hay-que-llevar-al-beb%C3%A9-al-pediatra  
  10. https://www.elsevier.es/es-revista-semergen-medicina-familia-40-articulo-quien-debe-atender-los-ni%C3%B1os-opinion-pediatra-13094228

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